Lluvia bajo ese cielo estrellado. Cae
una gota, aparece un latido; cae otra gota, noto otro latido. Unos
latidos que hace mucho que no aparecían de esta manera, por un
estúpido día, por un estúpido instante, por un estúpido detalle.
Dejar que el tiempo decida, que decida
cuando seguir hacía adelante, cuando detenerme y dejar el paraguas
en casa para mojarme con esas gotas de algo que ya ha estallado, y no
solo en las nubes, sino también en mí, en mi ingenuidad, en mi
locura más inmensa de anhelos y latidos olvidados.
Sueño de Luna

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