lunes, 7 de abril de 2014

El comienzo de una nueva historia...

Aquella noche,la luz de la luna entraba por mi ventana y me acariciaba suavemente el rostro, mientras,  a mí no me importaba nada,  sólo quería sumirme una vez más en las tinieblas. Allí todo era siniestro, frío, intemporal. Sólo quería estar sola una vez más, en mi mundo donde creía estar segura, donde nadie podía hacerme daño. Pero aquella vez fue diferente,  una cálida voz se dirigía hacía mí,  y tendiéndome la mano me propuso ir con él, salír de todo aquello y ser al fin feliz. Titubeé, ya que en aquel oscuro mundo que yo misma había creado, estaba segura que nadie ni nada podía hacerme daño. Le agarré la mano con inseguridad pero él me la apretó hasta tal punto que se unieron,  mi alma y la suya eran una una vez más. Ya no me acordaba lo bien que se sentía. Hacía ya demasiado tiempo de aquello, que no pisaba aquél mundo que para mí,  poco a poco se fue haciendo irreal, lejano e inexistente, hasta sumirme en aquella tierra tan siniestra. Pero sí, volvían a mí, de la mano de él, las volvería a recorrer, quizá esta vez con más cautela. Algo en mí cambió, hacía tanto tiempo que no pisaba aquellas verdes praderas, inundadas una vez más por miles de pequeñas flores . Aquello era lo más bello que jamás había podido apreciar. Sin casi darme cuenta afloró una sonrisa en mi cara, qué significaba eso? La verdad es que se sentía realmente bien. Le miré a los ojos y él también lo hizo. Aún no sé ni porque,pero  le susurré un te quiero. Me agarró de la cintura y me atrajo hacía él.  Su rostro se acercaba poco a poco al mío y mi corazón latía cada vez más rápido. Al fin sus labios rozaron los míos y en ese instante me sentí bien, protegida,  pero no como las otras veces,  sino que realmente pensaba que nada podía hacerme daño. Creo que aquel fue el instante que realmente me desató de las tinieblas en las que llevaba sumida una eternidad, aquel fue el momento que llevaba esperando tanto tiempo, el que me liberara de estas cadenas de soledad, angustia y miedo.  Después de aquel instante hubieron muchos otros,  pero aquél me quedaría especialmente grabado en mi corazón.
                                               
Luz de luna

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