jueves, 10 de abril de 2014

Antiguos recuerdos...

Cuando me quise dar cuenta, ya no estabas, habías desaparecido. Desde entonces te anhelo, noche tras noche, aparece tu recuerdo como una estrella fugaz en el firmamento y quiero que dure una eternidad, cuando la verdad es que no es apenas un segundo, ese instante, en el cual aún estabas conmigo, me abrazabas y me susurrabas un te quiero.


Pero cuando me quiero dar cuenta ya no estás en mi mente, lugar en que soy dueña de todo, en el que me siento segura, protegida ante cualquier adversidad, pero no es más que una vaga historia en una red de recuerdos. Sé que llegará el día que apenas visualice aquellos instantes porque habrá llegado el momento que el presente supere al pasado.




Luz de luna

martes, 8 de abril de 2014

Ese lugar llamado Sueños

Sentirnos solos, donde podemos llorar sin que nadie nos mire, sin que nadie nos critique...solamente quitarnos todo lo que llevamos encima, dentro de nosotros mismos, dentro de esa mirada, de ese latido.
Todo lo que soportamos durante días y que algo nos hace callar, el no poder compartirlo con los demás por el miedo de preocuparles, de que nos vean mal...y nos lo guardamos para cada noche arroparnos con la soledad y dejamos caer mil lagrimas..
Hasta que una voz, un sentimiento, un “algo” te dice que te relajes, que pienses en ti, en poder mostrar esa sonrisa lo más sincera, pero vuelves a mirar y ves que esto no funciona así, que solo te apetece sumirte en un profundo sueño y despertar en millones de años luz, en ese lugar llamado: Sueños. Sueños de que todo y nada es igual, Sueños en los que una sola palabra, un solo gesto, es lo más sincero que te puedes encontrar; Sueños, el lugar dónde realmente escondes la oscuridad, las pesadillas, el miedo que entra cada instante en el que notas que esto se repite de nuevo. 


Sueño de Luna

lunes, 7 de abril de 2014

El comienzo de una nueva historia...

Aquella noche,la luz de la luna entraba por mi ventana y me acariciaba suavemente el rostro, mientras,  a mí no me importaba nada,  sólo quería sumirme una vez más en las tinieblas. Allí todo era siniestro, frío, intemporal. Sólo quería estar sola una vez más, en mi mundo donde creía estar segura, donde nadie podía hacerme daño. Pero aquella vez fue diferente,  una cálida voz se dirigía hacía mí,  y tendiéndome la mano me propuso ir con él, salír de todo aquello y ser al fin feliz. Titubeé, ya que en aquel oscuro mundo que yo misma había creado, estaba segura que nadie ni nada podía hacerme daño. Le agarré la mano con inseguridad pero él me la apretó hasta tal punto que se unieron,  mi alma y la suya eran una una vez más. Ya no me acordaba lo bien que se sentía. Hacía ya demasiado tiempo de aquello, que no pisaba aquél mundo que para mí,  poco a poco se fue haciendo irreal, lejano e inexistente, hasta sumirme en aquella tierra tan siniestra. Pero sí, volvían a mí, de la mano de él, las volvería a recorrer, quizá esta vez con más cautela. Algo en mí cambió, hacía tanto tiempo que no pisaba aquellas verdes praderas, inundadas una vez más por miles de pequeñas flores . Aquello era lo más bello que jamás había podido apreciar. Sin casi darme cuenta afloró una sonrisa en mi cara, qué significaba eso? La verdad es que se sentía realmente bien. Le miré a los ojos y él también lo hizo. Aún no sé ni porque,pero  le susurré un te quiero. Me agarró de la cintura y me atrajo hacía él.  Su rostro se acercaba poco a poco al mío y mi corazón latía cada vez más rápido. Al fin sus labios rozaron los míos y en ese instante me sentí bien, protegida,  pero no como las otras veces,  sino que realmente pensaba que nada podía hacerme daño. Creo que aquel fue el instante que realmente me desató de las tinieblas en las que llevaba sumida una eternidad, aquel fue el momento que llevaba esperando tanto tiempo, el que me liberara de estas cadenas de soledad, angustia y miedo.  Después de aquel instante hubieron muchos otros,  pero aquél me quedaría especialmente grabado en mi corazón.
                                               
Luz de luna

jueves, 3 de abril de 2014

La lluvia, cada latido acelerado

Lluvia bajo ese cielo estrellado. Cae una gota, aparece un latido; cae otra gota, noto otro latido. Unos latidos que hace mucho que no aparecían de esta manera, por un estúpido día, por un estúpido instante, por un estúpido detalle.
Dejar que el tiempo decida, que decida cuando seguir hacía adelante, cuando detenerme y dejar el paraguas en casa para mojarme con esas gotas de algo que ya ha estallado, y no solo en las nubes, sino también en mí, en mi ingenuidad, en mi locura más inmensa de anhelos y latidos olvidados.

Sueño de Luna