Navegando en un mar de incertidumbre, al fin aprecié la luz,
aquella que guiaría mi camino, tan bella, tan impasible y eterna. Parecía que siempre había estado allí, pero
no pude verla hasta aquel instante. En aquel momento dentro de mí había
calidez, esperanza e ilusión. Se desvanecieron todos los sentimientos hasta
entonces arraigados a mí, aquella incertidumbre continua, el sentimiento de
frío eterno y la desilusión. Por fin en aquel momento supe con que rumbo iba mi
vida y hacía donde se dirigía esta. Por fin supe quien era y la meta en mi
vida, mi propio destino estaba en mis manos y moldearlo era fácil, de qué
manera, era lo más difícil. Obrar bien estaba en mis manos aunque errara una y
otra vez, mi destino, comprendí al fin, lo elegía yo.
Luz de luna

No hay comentarios:
Publicar un comentario